CARTA ABIERTA AL CORONAVIRUS

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SEÑOR  COVID 19

 

EN LAS CALLES DEL MUNDO

 

CORDIAL SALUDO. . .

La presente me dirijo a usted con todo el respeto posible y la más de las loables acciones para interceder por nosotros los humanos. Sé que hemos sido una de las peores razas que han existido sobre la tierra, que en nuestro afán egoísta y nuestra avaricia le hemos hecho grandes daños a nuestro planeta. Tal vez usted llegó para corregir todo eso y darnos una de las lecciones que mejor debemos a aprender, como es lo frágil que somos ante una pandemia, ante usted que demostró no ser prepotente y arrogante; simplemente se ha ido posesionando poco a poco de nuestras vidas. Usted logró lo que muchos gobiernos han querido, los que muchos regímenes han deseado, sitió al mundo y nos obligó hacer esa pausa en el camino. Ha abandonar el afán capitalista, a que las calles respiraran, a que la naturaleza viviera nuevamente, sin su gran amenaza ponzoñosa que cada día nos gobierna como es la ignorancia. Sé que en el fondo usted no es tan malo, malo son esa cantidad de políticos avivaros que volvieron el erario en su reliquia personal, usted no trajo hambre porque está ya invadía al mundo, no trajo desigualdad porque gracias a esos mismos políticos la mantenían como estrategia de sus afanes corruptibles, más bien usted desnudó lo mal que estamos, lo perverso que nos hemos portado, pero sobre todo usted pudo demostrarnos que todavía somos humanos, que podemos sentir y mejorar, que podemos pedirle perdón al planeta y también que no nos olvidemos de los más ancianos como fruto de experiencia y sabiduría. Hoy señor Covid 19 le pedimos una tregua, una que nos ayude a seguir creciendo  en los valores, a poder llorar a nuestros muertos, a despedirlos, a darle ese descanso merecido a nuestro cuerpo médico, a reencontrarnos con nosotros mismos, a dar ese abrazo deseado,  prender la vela que ilumine el camino a los que se han ido. Le pedimos una tregua de esperanza, donde podamos demostrarle que hemos aprendido la lección. Una lección que se basa en el amor, la amistad, la solidaridad, quemar la fría vanidad y sobre todo la cruel arrogancia de creernos los únicos con potestad para vivir y dejar vivir. No somos nadie ante su poder y aunque muchos buenos se han ido y malos pululan cada uno sabe lo que le corresponde en su actuar, pero somos más los que valoraríamos esa tregua. Sé que cuando usted haya considerado  mis palabras muchos volverán a rearmarse, a seguir en su actuar mezquino y despiadado, pero tengamos fe que ese cambio se producirá porque esto que vivimos es un ejemplo mundial de tener que enfrentarnos a un enemigo invisible que es difícil de combatir.

Señor Covid, usted que está en las calles presto para actuar, que no mide en género o edad, en color o rasgos tiene la decisión de parar sus tropas. No queremos un muerto más. Esperamos de su generosidad para volver no hacer como antes, sino cada día mejores seres humanos donde usted estará presto a regresar, si nos falla la conciencia.

GRACIAS,

 

Desde cualquier casa en el mundo en confinamiento.

 

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