CUANDO LA POESÍA SE VUELVE PROTESTA

CUANDO LA POESÍA SE VUELVE PROTESTA

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Esta poesía, que en un tiempo fue revolucionaria y hasta podía costar la vida del que la escribía, ya es material poco frecuente. Siempre existirá una injusticia por la cual protestar, pero a veces las voces son calladas por la comodidad de un reconocimiento social, la gloria de un premio ganado, por la sabiduría de estar en el lugar correcto o simplemente por la desidia de marfil de cada día. Algún día existirá el tiempo en que todo será justo para todos. Pero mientras llega ese día, poetas y cantores seguirán recordándole al pueblo que tanto la vista como los brazos, deberán mantenerlos en alto. Y la lucha sigue…

MILONGA DEL FUSILADO

Letra y Música: Carlos María Gutiérrez y Guerra

No me pregunten quién soy,

ni si me habían conocido,

los sueños que había querido,

crecerán aunque no estoy.

Ya no vivo, pero voy

en lo que andaba buscando,

y otros que siguen peleando,

verán nacer otras rosas,

que en el nombre de esas cosas,

todos me estarán nombrando.

No me recuerden la cara,

que fue mi cara de guerra,

mientras hubiera en mi tierra,

necesidad de que odiara.

En el cielo que ya aclara,

verán cómo era mi frente.

Me oyó reír poca gente,

y aunque mi risa ignorada

la hallarán en la alborada,

del día que se presiente.

No me pregunten la edad,

tengo los años de todos,

yo elegí entre muchos modos,

ser más viejo que mi edad.

Y los años de verdad,

son los tiros que he tirado,

nazco en cada fusilado,

y aunque el cuerpo se me muera,

tendré la edad verdadera,

del niño que he liberado.

Mi tumba no anden buscando,

porque no la encontrarán,

mis manos son las que van

en otras manos tirando.

Mi voz la que va gritando,

mi sueño el que sigue entero,

y sepan que solo muero,

si ustedes van aflojando.

Porque el que murió peleando, vive en cada compañero.

QUIERO UNA HUELGA

(Pilar Estrada)

Quiero una huelga

Quiero una huelga donde vayamos todos.

Una huelga de brazos, de piernas, de cabellos.

Una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga de obreros, de palomas,

De técnicos, de flores, de choferes, de niños,

De médicos, de mujeres

Quiero una huelga grande

Que hasta el amor alcance

Una huelga donde todo se detenga:

El reloj, el bus, el plantel, la carretera, la fábrica,

Los colegios, la iglesia, los puertos.

Una huelga de ojos, de manos y besos.

Una huelga donde respirar no sea permitido,

Una huelga donde nazca el silencio

Para oír los pasos del tirano que se marcha.

Ley de responsabilidades para funcionarios públicos (Rafael Romero)

Esta ley se le aplica al policía,

A los carteros y a cualquier empleado,

Al obrero mil veces traicionado

Pero no a la nefasta satrapía.

Se aplica a los que sufren la agonía

Del estómago mal alimentado,

A todo luchador vilipendiado

En quien la masa popular confía.

Al ver que tiene un fondo innecesario

No se aplica al ratero funcionario

El cual es en el hurto un erudito.

Por eso aunque la bilis se derrame,

Siga su marcha el robo más infame

Porque según parece no es delito… !

¿Alguien recuerda a Buenaventura Durruti?

En la plaza de mi pueblo dijo el jornalero al amo

«Nuestros hijos nacerán con el puño levantado!!!».

Esta tierra que no es mía, esta tierra que es del amo

la riego con mi sudor, la trabajo con mis manos.

Pero dime, compañero, si estas tierras son del amo

¿Por qué nunca lo hemos visto trabajando en el arado?

Con mi arado abro los surcos, con mi arado escribo yo

páginas sobre la tierra, de miseria y de sudor…”

LA CARCEL

(Rafael Romero)

En este medio de candentes males

Que a toneladas por desgracia llueven,

Van a la cárcel los que nada deben,

Pero no los ladrones oficiales.

Se viven circunstancias desiguales

Y en vez de que a los pobres los eleven,

Sufren prisión si a protestar se atreven,

Por ordenes de jueces inmorales.

Se castiga con furia al inocente

Dejando en paz al que se cree decente

Pero que tiene lacras incurables.

Aunque de exagerado se me tilde,

La cárcel se hizo para el pueblo humilde

Y no para los ricos miserables…!

FUSILAMIENTO

(Nicolás Guillén)

Van a fusilar a un hombre

que tiene los brazos atados;

Hay cuatro soldados para disparar.

Son cuatro soldados callados,

Que están amarrados, lo mismo

que el hombre amarrado que van a matar.

– ¿Puedes escapar?

 -¡No puedo correr!

 -¡Ya van a tirar!

-¿Qué vamos a hacer?

-Quizá los rifles no estén cargados…

-¿Seis balas tienen de fiero plomo?

-¡Quizá no tiren esos soldados!

-¡Eres un tonto de tomo y lomo!

Tiraron

(¿Cómo fue que pudieron tirar?)

Mataron.

(¿Cómo fue que pudieron matar?

Eran cuatro soldados callados,

Y les hizo una seña, bajando su sable, un señor oficial;

Eran cuatro soldados atados,

Lo mismo que el hombre que fueron los cuatro a matar!

DESAPARECIDOS

(Mario Benedetti)

Están en algún sitio / concertados

Desconcertados / sordos

Buscándose / buscándonos

Bloqueados por los signos y las dudas

Contemplando las verjas de las plazas

Los timbres de las puertas / las viejas azoteas

Ordenando sus sueños sus olvidos

Quizá convalecientes de su muerte privada.

Nadie les ha explicado con certeza

Si ya se fueron o sino

Si son pancartas o temblores

Sobrevivientes o responsos

Ven pasar árboles y pájaros

E ignoran a que sombra pertenecen.

Cuando empezaron a desaparecer

hace tres, cinco, siete ceremonias

a desaparecer como sin sangre

con sin rostro o sin motivo

vieron por la ventana de su ausencia

lo que quedaba atrás / ese andamiaje

de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer

como el Oasis en los espejismos

a desaparecer sin últimas palabras

tenían en sus manos los trocitos

de cosas que querían…

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