EDUCAR EN PREVENCIÓN PARA LA SALUD

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Por: Jorge Agudelo Moreno

Si hay un problema que preocupa a los padres, educadores y a la sociedad en general, es el alto consumo de alcohol, tabaco y drogas entre nuestros jóvenes. Por ello, educar en la prevención se convierte en la herramienta más efectiva para evitar el consumo de dichas sustancias entre los adolescentes, y el papel del estado, el entorno familiar y el escolar, constituyen los principales enclaves en la batalla por la prevención.

La educación es la mejor arma para luchar contra los peligros que acechan a los adolescentes, por eso saludamos el debate que apenas comienza, para que por fin se apruebe la legalización de las drogas y que este tema sea tratado como lo que es, como un problema de salud pública, y no como un problema policivo y de seguridad, a pesar de la facilidad con la que estos menores acceden a dichas sustancias y a la edad cada vez más temprana en que se acercan a ellas, lo cual es alarmante y requiere de un trabajo armónico y coordinado entre padres, educadores, agentes sociales y autoridades como los Ministerios, las secretarías de educación y salud, hospitales y especialistas.

No obstante, el consumo de sustancias nocivas para la salud no es el único problema al que se enfrentan padres y educadores. Por eso hablamos de las ventajas de Educar en prevención para la salud”, pero ahora sobre alimentación y obesidad. Nuestros jóvenes no se alimentan adecuadamente. Los docentes son testigos de que muchos llegan cada mañana al centro escolar sin desayunar, y que luego, en el recreo, consumen alimentos nada saludables, como papas fritas, gaseosas y toda clase de harinas, embutidos, dulces, etc.

Para gozar de buena salud y prevenir futuras enfermedades, es imprescindible educar a todos nuestros jóvenes en hábitos alimenticios y de salud adecuados, empezando por entregarles un desayuno que aporte los nutrientes necesarios para comenzar el día con buena energía y poder llevar a cabo una intensa mañana de estudio, beber buena agua, practicar ejercicio físico, no ingerir alimentos y bebidas nocivas para la salud y preocuparse por su higiene corporal.

Una mala alimentación puede llegar a convertir a nuestros jóvenes en personas obesas. De hecho, uno de cada cuatro niños presenta obesidad o sobrepeso hoy en día. Esto es debido a la mala alimentación y a la vida sedentaria. El practicar deporte ayuda a un mejor desarrollo físico, intelectual y psicológico, además ayuda a eliminar conductas agresivas y a integrarse bien en el entorno escolar, familiar y social que les rodea. Debemos insistir en la importancia que tiene la práctica del ejercicio físico y el deporte, ya que está demostrado que ayuda al desarrollo intelectual del adolescente. A pesar de ello, es responsabilidad de los padres la buena alimentación de sus hijos y el fomento de actividades físicas y deportivas. A veces, se es demasiado permisivo en que coman cualquier cosa rápida y se pasen todo el día delante del computador, de los celulares o de los videojuegos, que de por sí no son malos, lo malo es el abusar de su utilización.

No cabe duda de que la publicidad, la mayoría de las veces, lejos de ayudar al desarrollo integral y físico de nuestros jóvenes, influye negativamente en éstos, como el promocionar chicas delgadísimas y guapas, vigente y peligroso canon de belleza, que lleva a nuestras adolescentes a querer imitar tales cánones y a convertirse en niñas anoréxicas y bulímicas. Esta es otra epidemia que viene afectando a las jóvenes de manera alarmante en las últimas décadas. La importancia del aspecto físico en nuestra cultura está llevando a nuestros jóvenes a poner sus vidas en peligro. Hasta tal punto llega la obsesión por el cuerpo perfecto, que olvidamos aspectos esenciales de nuestra personalidad y que nos hacen mucho más atractivos: la inteligencia, la humildad, la capacidad para sentir y amar, el disfrute al aire libre, actividades físicas y deportivas, la lectura, el compartir buenos ratos con nuestros seres queridos, cambiándolo por querer hacerse cirugías para verse atractivas, poniendo en peligro su vida.

Educar en prevención para la salud es concebir la labor del estado, de los docentes y de los padres de familia, como una herramienta útil para que nuestros jóvenes gocen de buena salud física, mental y emocional, que se conviertan en multiplicadores de estilo de vida saludable, que sean conscientes de la importancia de una buena alimentación y de la práctica del ejercicio físico para prevenir enfermedades, que sean carentes de prejuicios sociales y poseedores de personalidad definida, con juicio y sentido crítico, aplomados y propositivos. Maestros y padres de familia, nos toca solos educar en prevención para la salud, así el estado, representado en el Presidente Duque y su Ministro de salud, no le jalen a la prevención. Esto es desafortunado, porque educar en prevención para la salud, es una tarea de todos, y el estado debe liderar esta labor… ¿Sí o no?

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