EMILIO BALLAGAS Y SU POESÍA IMPACIENTE

EMILIO BALLAGAS Y SU POESÍA IMPACIENTE

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Poema impaciente

[Poema – Texto completo.]

¿Y si llegaras tarde,

cuando mi boca tenga

sabor seco a cenizas,

a tierras amargas?

¿Y si llegaras cuando

la tierra removida y oscura (ciega, muerta)

llueva sobre mis ojos,

y desterrado de la luz del mundo

te busque en la luz mía,

en la luz interior que yo creyera

tener fluyendo en mí?

(Cuando tal vez descubra

que nunca tuve luz

y marche a tientas dentro de mí mismo,

como un ciego que tropieza a cada paso

con recuerdos que hieren como cardos.)

¿Y si llegaras cuando ya el hastío

ata y venda las manos;

cuando no pueda abrir los brazos

y cerrarlos después como las valvas

de una concha amorosa que defiende

su misterio, su carne, su secreto;

cuando no pueda oír abrirse

la rosa de tu beso ni tocarla

(tacto mío marchito entre la tierra yerta)

ni sentir que me nace otro perfume

que le responda al tuyo,

ni enseñar a tus rosas

el color de mis rosas?

¿Y si llegaras tarde

y encontraras (tan solo)

las cenizas heladas de la espera?

 

Cielo en rehenes

[Poema – Texto completo.]

Te miro sin dejar de contemplarte

Copo de sol, espuma conjurada

Y abro mi corazón de parte a parte

Para ofrecerte jubilosa entrada.

Comprendo que del caos fuera arrancada

La esbelta luz; ignoro por qué arte

Puedo en un solo pétalo labrarte

Con dedos leves el primor de un hada.

De nuevo el manantial de la belleza

Echa a correr con sosegado porte

Contando perla a perla su pureza.

Cielo en rehenes, majestad sin corte;

Donde en alto fulgure tu cabeza

Allí está el girasol, allí su norte.

1951

 

Sentidos

[Poema – Texto completo.]

Que me cierren los ojos con uvas.

(Diáfana, honda plenitud de curvas.)

Que me envuelva un incendio de manzanas.

Que me envuelvan —presagio de pulpa―

En ciruelas de tacto perfumado…

Inundadme

En pleamar de pétalos y trinos.

Que me ciñan —¡Ceñidme― de eclípticas azules.

 

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?…

[Poema – Texto completo.]

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

Dime tu nombre. Déjame

Tu santo y seña

Para que yo te reconozca

Siempre

A través de otras noches diferentes.

Tú me ofreces su frente en medialuna

(Medialuna de carne),

Sus labios (pulpa en sombra)

Y su perfil al tacto…

(Mañana mi derecha

Jugará a dibujar su contorno en el aire.)

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

Dime tu nombre, déjame

Tu santo y seña

Para que yo te reconozca

Siempre

A través de otras noches diferentes.

¡Y que pueda llamarte gozoso,

Trémulo,

Por tu nombre!

 

Tú…

[Poema – Texto completo.]

en la pureza de los círculos concéntricos

que crecen y se evaden

desde secretos puntos de armonía.

Tú, en el minuto que conmemora

la dulzura inefable del perfil

y la inocencia de las manos unidas

en un solo pulso,

en un salto a otro espacio, en una sangre única.

Cielo de aguas de olvido.

Frescor perezoso de palmeras inexistentes.

Fuente recién abierta. Aguasangre

que a través de las venas de la tierra

viene del seno de una campesina,

nace en el corazón de una madre

que canta una canción de cuna

y brota en ese punto donde se rompe

la vena más débil y amorosa de la tierra.

Tú, desde el cielo de la frente

hecha para el vuelo de los más puros pensamientos,

hasta el rastro de música apagada

que deja el pie desnudo

en la arena de una playa nocturna, aún

no descubierta.

Las palabras nos separan

y nos demoran el amanecer de los besos.

La madrugada de los ojos en los ojos.

Por eso el dedo índice sobre mis labios

te contruye el silencio,

esa atmósfera donde alientas

y que te crea de nuevo,

deleitándose en cada forma

con la pasión de un escultor.

Por mi silencio existes.

No necesitas la realidad de la forma,

ni la piel, ni el relieve de las venas…

ni el contorno del labio superior.

Prescindes ya del nombre.

Yo espero otro para nombrarte,

un nombre que convenga a tu ser nuevo.

El nombre que los ángeles pronuncian en voz baja

y aún no ha abierto su flor al borde de mi oído.

 

Emilio Ballagas Cubeñas (Camagüey; 7 de noviembre de 1908 –  La Habana; 11 de septiembre Imagen relacionadade 1954)

Fue un poeta y ensayista cubano de reconocido prestigio en el ámbito literario del siglo XX. Se le considera uno de los más excelentes cultivadores del Neorromanticismo y de la poesía negrista en Cuba.

Se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey, en 1926. Comenzó los estudios de pedagogía en la Universidad de La Habana, en 1928.

Trayectoria literaria

En 1931 publicó su primer libro: Júbilo y fuga. Más tarde, en 1933, obtuvo el título de Doctor en Pedagogía por la Universidad de La Habana. Ocupó la cátedra de Literatura y Gramática en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara, cargo que desempeñó hasta 1946. En 1934 apareció por primera vez su Cuaderno de poesía negra. Al año siguiente, ocupó el cargo de redactor del periódico La Publicidad, de Santa Clara, hasta 1943. Posteriormente, publicó Elegía sin nombre y ofreció la conferencia «Parábola de la poesía española contemporánea» en la Institución Hispanocubana de Cultura.

 

 

 

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