LA POESÍA ES UN CANTO A LA LIBERTAD CONTRA LOS TALIBANES

LA POESÍA ES UN CANTO A LA LIBERTAD CONTRA LOS TALIBANES

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Con la caída de Kabul ante las fuerzas talibanas los versos de la afgana Nadia Anjuman han vuelto a la actualidad.  Pese a que nunca, en realidad, se fueron. La poeta y estudiante de Literatura, que aspiraba a formar parte de esa generación de mujeres que pensaban cambiar el país, murió, según señalan todos los  indicios, asesinada por su marido. Dejó tras de sí un hijo, un legado de bellas poesías en donde reflejaba la situación de muchas de las mujeres de su país y el recuerdo de su constante batalla por ser ella misma.

Nadia Anjuman

POR:  ENRIQUE SARASA

Cantaba a la libertad en sus versos. La misma que en numerosas ocasiones le había privado. Y cantaba por su derecho a buscar la poesía y sentirla sin frenos. Al igual que muchas otras mujeres afganas que habían vivido los cambios de finales del XX y creyeron que con el XXI al fin había llegado su momento. 

Había nacido en 1980 en Herat, y había conocido, desde niña, el resultado de los enfrentamientos armados que el gobierno sostenía con los grupos opositores. Luego, había visto la disolución de la URRS, la caída del gobierno pro soviético, la llegada de los muyahidínes y una guerra civil que provocó la toma de Herat en 1995 por los talibanes. El momento en que ella sintió que se le despojaba de su sentido. Porque, con ese nuevo régimen, ya no valían sus años de excelente estudiante. Ni sus talentos. Ni todo lo que había aprendido. Le dijeron que las niñas no tenían derecho a educarse, ni siquiera en sus casas, y tuvo que dejar la escuela. Y le dijeron que, a partir de cierta edad, debería ocultar su cuerpo; y que ya no podría trabajar en oficios de hombre. Hasta le dijeron que ya no podría reír en voz alta.

Pero Nadia no quería ser esa persona que le obligaban a ser. Así que se las arregló para seguir estudiando. Y hasta logró formar parte de un centro clandestino en el que, bajo la apariencia de una academia de corte y confección, se impartían clases de poesía y literatura. Por eso pudo leer a autores prohibidos, como Shakespeare, Joyce o Dostoyevski; y debatir, en libertad, con profesores que creían en su causa. Consciente, como todas las estudiantes, que si la descubrían sería encarcelada y torturada. Quizá, incluso, ahorcada. Por eso rápidamente ocultaba sus libros cada vez que los hijos de las otras estudiantes entraban en el centro para informar de que se acercaban los guardias.

Con el 2001 llegaron las buenas noticias para ella: la intervención de la OTAN llevó a que los talibanes salieran de Herat.Y, así, Nadia cumplió su gran sueño de entrar en la Universidad para estudiar Literatura. Aunque igual tuviera que aceptar el matrimonio que le prepararon sus padres Algo a lo que se había negado desde que de adolescente, con 14 ó 15 años, le habían empezado a exigir que se casara. Y al final, el elegido fue un hombre llamado Farid Ahmad Majad Mia, con el que ella se sintió desde muy pronto atrapada y desgraciada.

Por eso la poesía de Nadia es un canto a la libertad en un mundo todavía difícil para una mujer. “Qué mano ladrona saqueó la estatua de oro puro de tus sueños?”, se preguntaba en sus poesías. “¿Dónde se ha marchado tu barca, tu serena plateada luna de embarcación?”, insistía. Por eso hablaba de su cárcel en el que es uno de sus poemas más célebres: “Estoy enjaulada en esta esquina/llena de melancolía y pena…/Mis alas están cerradas y no puedo volar./Soy una mujer afgana y debo lamentarme”.

Por eso es el dolor otro de los temas de sus poesías: “sus atormentados cuerpos, chicas criadas en el dolor/la alegría alejada de sus rostros/corazones viejos y alineados de grietas/no surgen sonrisas en los inhóspitos océanos de sus labios”; o también, “Nací para nada/La boca se debe precintar”, o también la sobrecogedora “No tiene sentido”:

Dicen algunos que sus poesías causaron su muerte.

La música ya no tiene sentido, por qué debería componer, el tiempo.

me abandona, ya sea que cante o me quede inmóvil.

Cuando las palabras son veneno para la lengua, ¿para qué probar?

Cantar canciones es la habilidad más fuerte de mi abusador.

Nadie en ningún lugar se da cuenta o le importa si

lloro, si me río, si muero o sigo

aquí, en la celda de este cautivo con pena y remordimiento;

Por qué vivir, si mi lengua está sellada, todavía (…)

Dicen algunos que sus poesías causaron su muerte. Y es que, pocos meses antes de su triste fin, había publicado su primer poemario, Gol-e-Duda (“Flor de humo”), que había gozado de excelentes críticas y ventas, pero que también había puesto en público sus sentimientos y sus angustias, para gran enfado del marido. De hecho, cuando falleció, se proponía sacar un segundo libro en que iba a repetir esos temas.

Pero no hubo tiempo para que lo terminara. El 4 de noviembre su esposo llevó a Nadia al hospital, posiblemente, ya fallecida, con signos de haber recibido numerosos golpes. La policía detuvo entonces al marido, que confesó ser el causante de los moratones que tenía, pero no de haberla matado. Así, aseguró que Nadia a había tomado veneno y que ella misma se lo había confesado. Sin embargo, en esa confesión había un sinsentido: había llevado a su mujer al hospital cuatro horas después de que ella hiciera su confesión.

Una autopsia podría haber aclarado todo. Pero la familia se negó a que se la hicieran. Y, sin pruebas, apenas un mes después de ser detenido el esposo salió en libertad.

Nadia dejó un hijo, sus poesías y el recuerdo de esa batalla que libró para poder expresarse, ser poeta y, sobre todo, ser ella misma. En unos tiempos en que hacerlo era un pecado digno de castigo.

Ahora es agosto de 2021 y Kabul ha caído. Y los versos de Nadia se impregnan de un sentido que muchos creían desterrado.

HISTORIAS TRÁGICAS
 
Oh historias trágicas
 
han encontrado morada en nuestros corazones.
 
Estos ojos tristes, estas amarillentas mejillas huecas
 
estas son las sombrías marcas de tu presencia
 
Oh ramas del dolor
 
Cien primaveras y otoños han ido y venido
 
brotes marchitos con corazones desgarrados
 
cien bloqueos y cien caravanas pasan
 
el Faraón muere y la historia de Nemrod termina
 
aunque todavía estés joven y fresco
 
recién salido del útero del jardín
 
 
Oh ardiente miseria
 
deja la extensión de nuestros corazones
 
no son las únicas cosas por las que vale la pena arder
 
Por vez única, pasa por la casa de otro
 
 
Oh historias trágicas
 
su compañía nos abruma
 
Si no buscan una nueva casa deben tener cuidado
 
Mañana nos iremos de las tristes ruinas de la vida
 
y ustedes quedarán miserables y descubiertas
 
en el limbo del tiempo
 
sin ninguna morada
 
 
RECUERDOS DE LEVE TRISTEZA

¡Oh exilios de la montaña del olvido!
Oh joya de sus nombres, durmiendo en el fango del silencio
Oh recuerdos destruidos, recuerdos de leve tristeza
en la turbia mente de una ola en el mar del olvido
¿Dónde está lo trasparente, la corriente manando de tus pensamientos?
¿Qué mano ladrona saqueó la estatua de oro puro de tus sueños?
En esta tormenta que origina la opresión
¿Dónde se ha marchado tu barca, tu serena plateada luna de embarcación?
Después de este amargo frío que da nacimiento a la muerte-
debería la mar desprender la calma
debería la nube liberar al corazón nudoso de penas
debería la doncella de la luna brindarnos amor, ofrecer una sonrisa
debería la montaña dulcificar su corazón, adornarse de verde,
volverse fructífera-
¿Cuál de tus nombres, en lo alto de la cima,
se vuelve luminoso como el sol?
El amanecer de tus recuerdos
recuerdos de leve tristeza
¿En los ojos de los peces fatigados por las inundaciones y
temerosos de la lluvia de la opresión,
se refleja la esperanza?
¡Oh exilios de la montaña del olvido!
 
UN LLANTO SORDO
 
El sonido de las verdes huellas está en la lluvia
nos llega desde la carretera
almas sedientas y faldas polvorientas llegaron del desierto
su ardiente respiración y el espejismo-fundido
de sus bocas secas y de polvo cubiertas
nos llegan, ahora, desde la carretera
sus atormentados cuerpos, chicas criadas en el dolor
la alegría alejada de sus rostros
corazones viejos y alineados de grietas
no surgen sonrisas en los inhóspitos océanos de sus labios
ni una lágrima brota del seco cause de sus ojos
¡Oh Dios!
¿Podría ignorar si sus sordos llantos que saltaron del cielo,
alcanzan las nubes?
El sonido de las verdes huellas está en la lluvia.
 
NO TIENE SENTIDO
La música ya no tiene sentido, por qué debería componer, el tiempo
me abandona, ya sea que cante o me quede inmóvil.
Cuando las palabras son veneno para la lengua, ¿para qué probar?
Cantar canciones es la habilidad más fuerte de mi abusador.
Nadie en ningún lugar se da cuenta o le importa si
lloro, si me río, si muero o sigo
aquí, en la celda de este cautivo con pena y remordimiento;
Por qué vivir, si mi lengua está sellada, todavía.
Disminuya la velocidad, el corazón que salta para saludar a la dulce primavera,
mis alas rotas templarán esta emoción temporal.
Aunque las melodías se agotan de la memoria, están pasadas de silencio, las
canciones brotan de los susurros del alma todavía.
Un pensamiento del día en que romperé la jaula
me hace cantar como un borracho despreocupado hasta que
pueden ver que no soy
un árbol de sauce temblado por el viento: una mujer afgana gime y canta, y gime y canta ¡Lo haré!
 
FLOR DE HUMO
Estoy lleno de la sensación de vacío,
lleno.
Una hambruna abundante
me hierve en los campos febriles de mi alma,
y esta extraña ebullición sin agua
asusta la imagen en mi poema
a la vida.
¡Veo la imagen de la nueva vida,
Un rubor sin igual en toda la página!
Pero apenas ha respirado por primera vez,
cuando las rayas de humo comienzan
a oscurecer su rostro y los humos
consumen su piel perfumada.


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