LA TARDE EN EL PUEBLO y 4 POEMAS DE ALFREDO ESPINO

LA TARDE EN EL PUEBLO y 4 POEMAS DE ALFREDO ESPINO

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LA TARDE EN EL PUEBLO

[Poema – Texto completo.]

Alfredo Espino

Esta tarde de enero no tiene la pureza

de aquella tarde muerta que ya echaste al olvido;

sobre la misma hierba, cansada, se ha tendido,

y enferma de recuerdos, la hermanita tristeza…Campanario de la iglesia contra el color pastel del cielo de la tarde, pueblo de oia, isla de santorini, grecia | Foto Premium

Sin embargo es la misma transparente belleza…

El viejo campanario, y el paredón florido,

y el amate a la vera de la senda erigido

con los brazos abiertos a la humilde pobreza.

De las casas hincadas bajo de la arboleda,

la tarde está agitando sus pañuelos de seda,

y la vida en el pueblo pisa alfombras de calma.

…Y yo no quiero nada: me dejo de ser mío,

porque sobre el camino —largo como un hastío—

persiguiendo tu sombra se va toda mi alma…

CANTEMOS LO NUESTRO

[Poema – Texto completo.]

¡Qué encanto el de la vida, silos natales vientos

en sus ligeras alas traen ecos perdidos

de músicas de arroyos y música de nidos,

como mansos preludios de blandos instrumentos!

¡Qué encanto el de la vida, si al amor del bohío,

y entre un intenso aroma de lirios y albahacas,

miramos los corrales donde mugen las vacas

y oímos las estrofas del murmurante río!..

El terruño es la fuente de las inspiraciones:

¡A qué buscar la dicha por suelos extranjeros,

si tenemos diciembres cuajados de luceros,

si tenemos octubres preñados de ilusiones!

No del Pagano Monte la musa inspiradora

desciende a las estancias de pálidos poetas:

en nuestra musa autóctona que habita en las glorietas

de púrpura y de nácar, donde muere la aurora.

Es nuestra indiana musa que, desde su cabaña,

desciende coronada de plumas de quetzales

a inspirarnos sencillos y tiernos madrigales,

olorosos a selva y a flores de montaña.

Vamos, pues, a soñar bajo tibios aleros

de naranjos en flor.., cabe los manantiales:

octubre nos regala sus rosas y vesperales;

diciembre las miríadas de todos sus luceros.

DESPUÉS DE LA LLUVIA

[Poema – Texto completo.]

Por las floridas barrancas

Pasó anoche el aguacero

Y amaneció el limonero

Llorando estrellitas blancas.

Andan perdidos cencerros

Entre frescos yerbazales,

Y pasan las invernales

Neblinas, borrando cerros.

 

LAS MANOS DE MI MADRE

[Poema – Texto completo.]

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,

tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.

¡Solo ellas son las santas, solo ellas son las que aman,

las que todo prodigan y nada me reclaman!

¡Las que por aliviarme de dudas y querellas,

me sacan las espinas y se las clavan en ellas!

Para el ardor ingrato de recónditas penas,

no hay como la frescura de esas dos azucenas.

¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias

son dos milagros blancos apaciguando angustias!

Y cuando del destino me acosan las maldades,

son dos alas de paz sobre mis tempestades.

Ellas son las celestes; las milagrosas, ellas,

porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas.

Para el dolor, caricias; para el pesar, unción;

¡Son las únicas manos que tienen corazón!

(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:

aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,

cuando tengo las alas de la ilusión caídas,

¡Las manos maternales aquí en mi pecho son

como dos alas quietas sobre mi corazón!

¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!

¡Las manos de mi madre perfuman con terneza!

UN DÍA -¡PRIMERO DIOS!…

[Poema – Texto completo.]

Un día -¡primero Dios!-

has de quererme un poquito.

Yo levantaré el ranchito

en que vivamos los dos.

¿Que más pedir? Con tu amor,

mi rancho, un árbol, un perro,

y enfrente el cielo y el cerro

y el cafetalito en flor…

Y entre aroma de saúcos,

un zenzontle que cantara

y una poza que copiara

pajaritos y bejucos.

Lo que los pobres queremos,

lo que los pobres amamos,

eso que tanto adoramos

porque es lo que no tenemos…

Con solo eso, vida mía;

con solo eso:

con mi verso, con tu beso,

lo demás nos sobraría…

Porque no hay nada mejor

que un monte, un rancho, un lucero,

cuando se tiene un “Te quiero”

y huele a sendas en flor…

 


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