POESÍA/ SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ 5 POEMAS Y UNA VIDA

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  1. Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba…

[Poema – Texto completo.]

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,

como en tu rostro y tus acciones veía

que con palabras no te persuadía,

que el corazón me vieses deseaba.

Y Amor, que mis intentos ayudaba,

venció lo que imposible parecía,

pues entre el llanto que el dolor vertía,

el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,

no te atormenten más celos tiranos,

ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:

pues ya en líquido humor viste y tocaste

mi corazón deshecho entre tus manos.

 

2. A la esperanza

[Poema – Texto completo.]

Verde embeleso de la vida humana,

loca esperanza, frenesí dorado,

sueño de los despiertos intrincado,

como de sueños, de tesoros vana;

alma del mundo, senectud lozana,

decrépito verdor imaginado,

el hoy de los dichosos esperado

y de los desdichados el mañana:

sigan tu sombra en busca de tu día

los que, con verdes vidrios por anteojos,

todo lo ven pintado a su deseo:

que yo, más cuerda en la fortuna mía,

tengo en entrambas manos ambos ojos

y solamente lo que toco veo.

 

3.  A la sentencia que contra Cristo dio Pilatos

[Poema – Texto completo.]

Firma Pilatos la que juzga ajena

sentencia, y es la suya ¡O caso fuerte!

quien creerá, que firmando ajena muerte,

el mismo juez en ella se condena.

La ambición de sí, tanto le enajena,

que con el vil temor ciego no advierte,

que carga sobre sí la infausta suerte,

quien al justo sentencia a injusta pena.

Jueces del mundo, detened la mano

aun no firméis mirad si son violencias

las que os pueden mover de odio inhumano.

Examinar primero las conciencias,

mirad no haga el juez recto, y soberano,

que en la ajena firméis vuestra sentencia.

 

4. Correspondencias entre amar o aborrecer

[Poema – Texto completo.]

Feliciano me adora y le aborrezco;

Lisardo me aborrece y yo le adoro;

por quien no me apetece ingrato, lloro,

y al que me llora tierno no apetezco.

A quien más me desdora, el alma ofrezco;

a quien me ofrece víctimas, desdoro;

desprecio al que enriquece mi decoro,

y al que le hace desprecios, enriquezco.

Si con mi ofensa al uno reconvengo,

me reconviene el otro a mí ofendido;

y a padecer de todos modos vengo,

pues ambos atormentan mi sentido:

aqueste con pedir lo que no tengo,

y aquél con no tener lo que le pido.

5. Detén el paso, caminante, advierte…

[Poema – Texto completo.]

Detén el paso, caminante, advierte,

que aun esta losa guarda enternecida,

con triunfos de su diestra no vencida,

al Capitán más valeroso, y fuerte.

Al duque de Veragua ¡o triste suerte!

que nos dio en su noticia esclarecida,

en relación, los bienes de su vida,

y en posesión, los males de su muerte.

No es muerto el duque, aunque su cuerpo abrace,

la losa, que piadosa le recibe,

pues porque a su vivir el culto enlace.

Aunque el mármol su muerte sobrevive,

en las piedras verás el «aquí yace»,

más en los corazones, «aquí vive».

 

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz fue una religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro de la literatura en español. Considerada por muchos como la décima musa, cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa.

Fecha de nacimiento: 12 de noviembre de 1648, Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz, México

Fallecimiento: 17 de abril de 1695, Ciudad de México, México

 

 

 

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