RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR DE LA SALUD / LIBRO DE JORGE AGUDELO MORENO

RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR DE LA SALUD / LIBRO DE JORGE AGUDELO MORENO

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PREVENCIÓN/

PRESENTACIÓN Y DEDICATORIA

En todas las instituciones de salud del mundo se vive una permanente lucha de contrarios, ya que conviven de manera permanente la tristeza por la muerte y la alegría por la vida, la depresión del enfermo que llega, con la felicidad del que se mejora y sale, la anemia con la hemorragia, los virus y las bacterias con la asepsia y en general se vive una lucha de todos por la vida contra la muerte…

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Y todo ese ambiente bipolar lo viven, lo sienten, lo sufren y lo enfrentan de manera permanente los trabajadores de la salud, exponiendo su vida muchas veces ante la violencia ejercida por pacientes o sus familiares ante cualquier falla, error, demora en la atención, mal diagnostico o cualquier accidente cometido por culpa de los múltiples riesgos a los que están sometidos en ese infernal y nada saludable ambiente de trabajo, donde se exponen a virus y bacterias potencialmente mortales, como el actual coronavirus o covid 19,  para el cual se deben garantizar medidas de prevención para su integridad personal, a través del sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo, para evitarles accidentes y enfermedades laborales y así pueda prevalecer lo bueno y saludable contra lo malo y lo tóxico en esas entidades de blanco llamadas consultorios, puestos o centros de salud, laboratorios, clínicas y hospitales de todos los niveles de atención.

Pero frecuentemente asociamos la prevención únicamente con la utilización de técnicas preventivas centradas únicamente en el entorno de trabajo, olvidándonos de importantes aspectos que han de ser tenidos en cuenta si realmente queremos acabar con los accidentes y enfermedades laborales en el sector de la salud, como aquellos que tienen que ver con las interrelaciones existentes entre las principales variables que caracterizan el desarrollo socio-laboral y económico, tales como la inestabilidad e inseguridad en el trabajo, los bajos salarios, la disminución de derechos laborales, el derecho a la organización, la dependencia personal respecto al empleador, los estilos de mando y trato y en general un continuo empeoramiento de las condiciones de trabajo. Con los contratos temporales, a la vez que convierten a los trabajadores en desechables, también se evita la intervención de los sindicatos en las empresas y en la organización del trabajo; cuanto más pequeñas son las empresas en cuanto a su plantilla, más complicada es la actividad sindical en las mismas, consiguiéndose una individualización de la relación laboral, de tal suerte que es más sencillo para el empleador someter en todos los sentidos al trabajador, y más complicado es para éste reclamar sus derechos de todo tipo.

Y nos produce risa que desde el Ministerio del Trabajo en Colombia, se siga pregonando la consigna de que se defiende y promueve el trabajo decente y la vida digna. Si eso fuera verdad, ya se hubiera erradicado la tercerización laboral y no existirían las llamadas OPS o bolsas de empleo, que en este sector es donde más pululan. Un ejemplo de ello lo tenemos en el Hospital Central Julio Méndez Barreneche, en Santa Marta, recién intervenido, donde, de cerca de 1.000 trabajadores, sólo 40 de ellos pertenecen a la planta, lo cual representa una situación aberrante para estos trabajadores, que muchas veces se encuentran sometidos a los atropellos, acosos, abusos y caprichos de los Gerentes de turno.

Las estadísticas nos confirman que los trabajadores temporales tienen tres veces más accidentes que los trabajadores fijos, que un porcentaje importante de accidentes mortales se producen en empresas subcontratadas, que son los trabajadores jóvenes, menores de treinta años, los trabajadores inmigrantes y las mujeres, los más vulnerables ante la accidentalidad laboral, que por otra parte son quienes soportan los contratos más precarios y con los salarios más irrisorios.

Por otro lado, en reciente informe, publicado el pasado 10 de febrero de 2020, la Defensoría del Pueblo, con el acompañamiento del Diario El Tiempo, realizó un primer monitoreo nacional sobre la atención de urgencias en 170 hospitales del país, en varias ciudades, y la conclusión principal que se denuncia es que la posibilidad de que una persona que llega a un servicio de urgencias sea atendida en el tiempo que su condición lo requiere, es prácticamente incierta… Con hacinamientos o sobreocupaciones del 142 por ciento promedio y que algunas alcanzan hasta el 244 por ciento, y con rangos de espera que alcanzan hasta las nueve horas (9), tan solo en el triage, es claro decir que la situación de estos servicios pone en riesgo, según la misma Defensoría, la garantía del derecho fundamental a la salud, amparado por la Constitución nacional y señalado con bombos y platillos en la Ley Estatutaria de Salud, con lo cual este derecho a la salud se vulnera al no ser oportuno ni de calidad.

Los hallazgos fueron más que preocupantes y confirman la crudeza de un problema que es histórico en el sistema de salud colombiano, afirma Carmen Eugenia Dávila, delegada para el derecho a la salud de la Defensoría del Pueblo, quien coordinó el trabajo. Ella dijo: Tras el análisis insistimos en que el país necesita con urgencia aplicar correctivos que empiezan por la implementación real de un modelo de atención adecuado y la génesis de una política de formación integral del talento humano que responda a las necesidades en este y otros servicios”.

Eso mismo puede explicar la gran cantidad de pacientes en las salas de observación de clínicas y hospitales, áreas hacinadas que se convirtieron de manera anormal en extensiones de la hospitalización, pues se documentaron permanencias hasta de 15 días aguardando una valoración por medicina especializada o autorizaciones para traslados. Podemos decir que la atención de urgencias en Colombia empeora cada día y que se está convirtiendo en un verdadero calvario para los pacientes.

 

Producto de la decisión del Presidente Juan Manuel Santos de vincular a Colombia en el Club de países de la OCDE, se han realizado una serie de cambios e innovaciones en nuestra legislación nacional, incluido el sector laboral, donde se ha adecuado la llamada Salud Ocupacional para ponernos al día a nivel internacional con el llamado Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el trabajo, SG-SST, de obligatorio cumplimiento para todas las empresas y entidades a partir del 1° de enero del año 2020. Prueba de lo anterior lo confirma la Ley 1562 del 2.012, el Decreto 1443 del 2.014, el Decreto 1072 del 2015 o Decreto único del sector trabajo, el Decreto 1075 del 26 de mayo del 2015 o Decreto único reglamentario para el sector de la educación, el Decreto 1655 del 20 de agosto del 2015, del Ministerio de Educación Nacional, el Decreto 780 del 6 de mayo de 2016 o Decreto único reglamentario para el sector salud y la resolución 312 del 2019, que derogó la Resolución 1111 de 2017, sobre los estándares mínimos de calidad en el SG-SST, pero debemos señalar que no se cambiaron las normas preexistentes, solo se unificaron y que los cambios fueron de forma y no de fondo. En realidad, no cambió la legislación del sector trabajo, se compiló en una norma con algunas necesarias modificaciones y unos estándares mínimos para su aplicación.

La realidad es que los empresarios han optado, muchos de ellos, por una aplicación burocrática y formal de las normas, siendo excepcional encontrar empresas en las que la prevención se tenga en cuenta en las grandes decisiones estratégicas de las mismas, lo que sería el paso previo a la aplicación real de las normas de seguridad y salud en el trabajo. La falta de aplicación real de la normatividad, reflejada en la inexistencia y graves carencias de la prevención en las empresas, ha tenido como consecuencia comprobada la tendencia al alza del número total de los accidentes y las enfermedades laborales en los últimos años. Esto ha provocado que la situación de la accidentalidad laboral en Colombia siga siendo insostenible. Una sociedad moderna no puede asumir y permitir de ninguna manera la muerte de más de dos trabajadores por accidentes de trabajo al día, y más de 500 mil accidentes de trabajo al año, cuando hace 20 años ocurría un muerto por día y tan solo 100 mil accidentes de trabajo al año. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué no mejoran los resultados?

Por otro lado, necesitamos con urgencia implementar en Colombia el delito de riesgo o peligro, como un aspecto clave que tendría una incidencia positiva sobre la accidentalidad laboral, delito que tienen plasmado en sus códigos penales países como México, España, Italia y Alemania, para señalar unos cuantos, tema que aborda con mayor profundidad mi amigo, Abogado y nuevo youtuber, especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social, Doctor Jesús Palomino Cervantes, en el segundo prólogo de este libro, ya que el  primer prólogo es tratado con gran gentileza por el otro gran y viejo amigo, el Doctor Pedro Contreras Rivera, Presidente de la Asociación Médica Sindical Colombiana, Asmedas.

También necesitamos implementar la cultura de la prevención, porque la lucha por la prevención debe ser un objetivo prioritario nacional, y mundial, todas nuestras autoridades, empresas e instituciones deben estar listas y comprometidas con la prevención de riesgos laborales, permitiendo potenciar la actividad sindical en todos los sectores, ya que donde hay representación sindical, no solo en Colombia sino en el mundo entero, se ha demostrado que hay mayor aplicación de la prevención de riesgos laborales y unas mejores condiciones de trabajo decente y de vida digna.

Paralelo al impulso de la cultura de la prevención y el manejo de estilo de vida saludable, que promovemos en este libro, hemos decidido levantar la bandera de impulsar una Cruzada Mundial por la prevención y contra la obesidad, a través de la realización de un Seminario Mundial, cada dos años, y la de conformar y fortalecer los Clubes de Vida Saludable, como la herramienta organizativa que nos permita alcanzar tener empresas, entidades, barrios, municipios, departamentos y países con ciudadanos activos y saludables, para prevenir los accidentes y derrotar la obesidad y el sedentarismo, y con ellos las enfermedades laborales y las no transmisibles, para cumplir con la 4a Meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, consistente en disminuir en una tercera parte las muertes prematuras hacia el 2030, porque con toda seguridad, con el confinamiento mundial producto del coronavirus, la obesidad y sus enfermedades conexas se dispararán a cifras inimaginables.  

Porque hoy el mundo y Colombia enfrentan masivamente en hospitales y clínicas la amenaza sin precedentes que es el coronavirus, o covid-19, ante el cual la mayoría de los trabajadores de la salud manifiestan muchas inquietudes y expresan sus inconformidades frente a las condiciones de trabajo y los riesgos que representa atender a la población afectada sin contar con todos los elementos de protección adecuados. Coinciden en que además de aplausos en una ventana, y del reconocimiento como héroes que hoy se les hace a nivel mundial, requieren con urgencia elementos de protección integral, además de insumos para llegar con la máxima eficiencia a todos los usuarios enfermos. Las precarias condiciones laborales, las bajas remuneraciones, el pago atrasado, miedos y desprotección, chocan con un posible colapso del sistema. Y este clamor no es falso ni sustentado en temores vanos, porque muchos de ellos manifiestan que apenas cuentan con recursos básicos en inventarios en un buen número de entidades hospitalarias, lo que contrasta con los escenarios crecientes de demanda que plantea la pandemia en todo el país al igual que a nivel mundial.

Los comentarios son abrumadores: La angustia me acompaña desde que se detectó el primer caso, pues al conocer el sistema de salud desde adentro, es imposible no imaginar que un colapso del mismo sería catastrófico”. Eso se asocia con otro hecho: los contratos que tenemos y con que algunos colegas llevan más de tres meses trabajando sin pagos, escribió una médica. No nos están dando los elementos de protección personal y de las cosas más tristes es que los pacientes y muchas personas en la calle, por mucho aplauso y todo, en Colombia, en el fondo, nos siguen viendo como si nosotros fuéramos sus enemigos, siguen insultándonos, agrediéndonos, estigmatizándonos, discriminándonos, amenazándonos de muerte, viéndonos con desconfianza, como si fuéramos un peligro o como si fuéramos focos de infección a todo el personal de salud, dijo otra profesional.

A esto se suman los ejemplos de lo que ha ocurrido en los principales focos de esta enfermedad en el mundo, como en Italia, España y los Estados Unidos, donde miles de trabajadores y profesionales del sector salud se infectan y mueren por el coronavirus. Y en Nueva York, la falta de materiales de protección que viven muchos trabajadores de la salud se hizo evidente en una foto viral en la que enfermeras del Mt. Sinaí West aparecen cubiertas con bolsas de plástico para protegerse del virus al no disponer de suficientes vestimentas adecuadas.

En Colombia también se vienen infectado y muriendo profesionales en medio del servicio. En Cartagena el médico que atendió a la primera víctima mortal dio positivo por el virus y un residente de un hospital en Bogotá también. Además de que han muerto decenas, muchos se han infectado y decenas más esperan resultados de pruebas. Estos casos, según médicos de urgencias como Carlos Mario Pulido, son evidentes incluso en países desarrollados y que proyectan escenarios catastróficos no solo para los pacientes, sino también para los profesionales de un sistema de salud como el colombiano que normalmente y sin pandemia se encuentra al límite.

Vale recordar que, según la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina (Ascofame), en Colombia existen cerca de 115.000 médicos, para una tasa de 2,7 por 1.000 habitantes (lejos de la mayoría de países de la Ocde), de los cuales 27.000 son especialistas. En España la proporción de médicos es de 3,9 y en Italia 4 por cada 1.000 personas. Si en estos dos países colapsaron los sistemas de salud, imaginémonos lo que pasará en Colombia con tan baja proporción de médicos y especialistas. A lo anterior se agrega que la mayoría de los médicos en el territorio nacional se concentran en las áreas urbanas y el 58 por ciento están en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca. Por eso hay que corregir de manera urgente las falencias y la escasez, porque no solo es grave la carencia de unidades de cuidados intensivos y de respiradores, que de por sí escasean en todo el mundo, sino de herramientas fundamentales como tapabocas, trajes adecuados, gafas y caretas. Y hay algo igual o peor de grave: las condiciones laborales indignas

Y sobre las garantías laborales, solo la mitad de los profesionales de la salud que laboran en estos espacios de riesgo, cuentan con una vinculación laboral estable.
Son innumerables los médicos que trabajan con contratos de prestación de servicios y sin el respaldo de las entidades para las cuales trabajan, afirma Elizabeth Beltrán, médica salubrista. También está en la mente de los profesionales de la salud la angustia natural que genera enfrentar a un desconocido muy agresivo como es la covid-19 y la presión de sus familias que por extensión sienten temor por posibles desenlaces que pesan mucho en la cotidianidad de sus actividades, como acosos y amenazas de muertes, tal como le ocurrió al Médico José Buelvas, en Barranquilla, a quién le mandaron dos ofrendas florales con sendos sufragios amenazantes, uno en su casa y el otro en la clínica, para que dejara el cargo. No hay derecho que en Colombia exista esta fobia contra nuestros héroes de la salud.

Igualmente, César Burgos, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, afirma que el calificativo de héroes que se les está dando a los médicos aquí toma relevancia porque tendremos que enfrentar la pandemia sin protección suficiente de bioseguridad y sin garantías laborales. En realidad somos unos superhéroes. En una carta enviada al presidente Iván Duque, nueve gremios del sector de la salud reiteraron que los profesionales tienen toda la capacidad humana y técnica para atender las necesidades de nuestro pueblo en esta coyuntura, pero para cumplir esta proeza el contingente médico y de salud debe ser provisto permanente y oportunamente de los elementos de protección y de utensilios de trabajo. La carta fue recibida, pero la solución no llegó de manera oportuna.

Jorge Merchán Price, miembro de Médicos Azules, manifestó: En situaciones de pandemia como la que actualmente atraviesa el mundo entero, el heroísmo requerido no es un distorsionado heroísmo médico, sino un cabal heroísmo social de aislamiento voluntario y medidas de contención con sentido común. No manoseemos a los médicos ni al personal de salud. ¡Démosles lo que necesitan y paguémosles bien y a tiempo!. Y finalmente, Roberto Baquero, presidente del Colegio Médico Colombiano, asegura que la deuda con estos profesionales de la salud es histórica y por tanto es doloroso que solo sean valorados en una contingencia como la que se atraviesa: Aquí siempre el recurso humano en salud ha sido ignorado. Y tiene razón, no solo han sido ignorados, sino maltratados.

Por su parte, el Presidente de la Asociación Médica Sindical, Asmedas, el Doctor Pedro Contreras, en una carta enviada al Presidente Iván Duque, le señaló: “Expresamos nuestra solidaridad con los médicos y todos los trabajadores de la salud, que desarrollan su trabajo sin estándares mínimos de protección personal y son enviados indefensos al fuego ardiente de la infección. Hasta la presente, observamos con suma preocupación que dos actores principales del sistema de seguridad social han actuado negligentemente, sin cumplir a plenitud las funciones que les impone la ley en este momento tan crítico para la salud del mundo y en particular de nuestro país. Son ellos, las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y las Administradoras de Riesgos Laborales (ARL). No queremos que por decisiones incorrectas o inoportunas pasemos de un mar de aplausos a un mar de lágrimas. Compartimos el criterio de que no somos héroes, pero tampoco queremos ser mártires, como resultado de no acertar en las decisiones que la hora exige dada la problemática que estamos padeciendo y cuya dimensión está en salvar vidas

Este libro está elaborado en 222 páginas, distribuidas en 7 capítulos, el cual dedico, de manera muy especial y con mucho amor, a los miles de seres humanos, en su mayoría mujeres, que de manera abnegada diariamente laboran en el respetado sector de la salud, que si los quisiéramos como debe ser, y de verdad los consideráramos unos verdaderos héroes, el estado debería reconocerles una prima especial de riesgo mensual y permanente, no un pírrico subsidio y por una sola vez, tal como se le reconoce la prima especial a los jueces y Magistrados en Colombia.

En momentos en que se sufre la Pandemia del coronavirus, o Covid-19, en el Día de la salud en el mundo del trabajo, el 28 de Julio, con esta sencilla obra le hacemos un justo, merecido y oportuno reconocimiento a todos los trabajadores de la salud, como los verdaderos héroes, corazas y escudos que son, y que nos han cuidado siempre, a pesar de las adversidades y de no contar con una verdadera seguridad social integral en Colombia. Con esta obra gratuita para todos los colombianos, de manera práctica y sencilla rendimos el justo, sincero y merecido homenaje, a todos los héroes indiscutible en esta batalla mundial que se libra contra el coronavirus en el año 2020, a los cuales debemos decirles con todo nuestro amor y con profundo respeto: Muchas Gracias por su entrega, a todos nuestros queridos héroes!!!

 LA PRESENTACIÓN ES EL PRÓXIMO 28 DE JULIO POR LA PLATAFORMA ZOOM 

 

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CONTENIDO /       

PRÓLOGO  

                         CAPITULO I

BREVE RESUMEN SOBRE LA HISTORIA DE LA SALUD EN COLOMBIA

CAPITULO II

RIESGOS LABORALES EN EL SECTOR DE LA SALUD   

CAPITULO III

ESTILO DE TRABAJO SALUDABLE

CAPITULO IV

IMPORTANCIA DE LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

CAPITULO V     

LA CULTURA DE LA PREVENCIÓN

CAPITULO VI

EL MANEJO DE ESTILO DE VIDA SALUDABLE

CAPITULO VII

EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN LA PROMOCIÓN DE LA CULTURA DE LA PREVENCIÓN Y EL MANEJO DE ESTILO DE VIDA SALUDABLE

 

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